Impulsado por la tradición familiar estudió Derecho y Letras en la Pontificia Universidad Católica del Perú; sin embargo, ganado por la vocación literaria abandonó sus estudios jurídicos.
1.- INICIOS:
En 1948 inicia su apasionante carrera literaria con el cuento “La vida gris” que publicó en la revista Correo Bolivariano. Poco tiempo después, en 1953, tras ganar un concurso de cuentos convocado por el Instituto de Cultura Hispánica, se traslada a Paris para seguir estudios de literatura francesa en la Sorbona, este viaje le permitió conocer países como Bélgica, Polonia, Italia y Alemania.
Después de tantos avatares e infortunios en 1954 publica su primera colección de relatos al cual emblemáticamente llamaría “Los gallinazos sin plumas”.
En Europa su experiencia vital es sometida a las más duras pruebas, realiza todo tipo de trabajos con el fin de mantener incólume sus aspiraciones literarias. Entre 1955 y 1956 aprovechando su estancia ideal en Múnich escribe su primera novela “Crónica de San Gabriel”, en su diario “La tentación del fracaso” hace referencia del mismo:
La colección de todos sus cuentos se encuentra reunido bajo el título de “La palabra del mudo”, el propio Ribeyro nos explica en una carta escrita en 1973 el porqué de este título:
La aparición del Boom latinoamericano marcó todo una época en el sentido que sus integrantes apostaron por la innovación técnica y por plasmar la novela total. Julio Ramón Ribeyro, en cambio, prefirió mantenerse al margen, y seguir escribiendo al mismo estilo decimonónico del siglo XIX. Ello no significó una limitación, al contrario, reforzó la primacía de lo temático antes que de la forma. Ribeyro logró plasmar la vida diaria de la población peruana, sus personajes tienen una relación directa con la gente de carne y hueso. Una de las virtudes de Ribeyro fue graficar el cambio social que vivía el Perú, es decir, narra el preciso momento de la plena transformación de la ciudad- monstruo.
Ribeyro también cultivó un género poco frecuentado por escritores peruanos, se puede decir que es uno de los pocos que realizó de manera organizada el diario íntimo. Este diario empieza en Lima el 11 de abril de 1950 y termina el 30 de diciembre de 1978; todo este largo periplo fue publicado bajo el título de “La tentación del fracaso”. Este texto es de una importancia capital.Como se sabe Ribeyro fue poco dado a las entrevistas y mesas redondas, los flashes y cámaras lo desconcertaban hasta el punto de intimidarlo, por esta razón lo que se sabía de él era realmente muy poco, pero gracias a la aparición de este diario hemos podido conocer un poco más acerca del escritor y al ser humano real. El 30 de agosto de 1959 por ejemplo apunta lo siguiente:
La vida de Ribeyro siempre ha estado ligada a circunstancias extrañas y paradójicas, la sucesión de hechos extraños hacen de Ribeyro un hombre no de carne y hueso sino en todo un personaje de novela. Se cuenta la historia que una vez le pidió a Alfredo Bryce, su amigo íntimo, un poco de dinero, éste le prestó presuroso pensado que era por un asunto de suma urgencia pero al rato siguiente su asombro creció al ver a Ribeyro partir presuroso en un taxi por alguna avenida de la gran Paris mientras que él esperaba como todo mortal el metro para llegar a su destino. O la vez en que un profesor de Huanta lo agasajó con comidas y cervezas saludándolo a todo instante, no podía creer que estuviera departiendo con el gran Julio Ramón Ribeyro el escritor que publicó esa gran novela de todos los tiempos “La ciudad y los perros”. Una vez agasajado y bien comido Ribeyro estratégicamente prefirió que el profesor se quedara con esa verdad, ser confundido por otro es algo doloroso pero Ribeyro prefirió que esa sea la verdadera historia.
Se cuenta también la vez en que se vio traducido al francés, Ribeyro saltaba de felicidad de ver su sueño hecho realidad; sin embargo, esta alegría fugaz vino acompañado con una ingrata sorpresa. En el libro figuraba su nombre y sus cuentos pero en la foto de la solapa no salía él sino el retrato de un escritor africano que por cosas de la vida tenía su mismo apellido, Ribeyro no supo cómo solucionar este grave error sin caer en racismo; sin embargo, para su tranquilidad, este grave error fue corregido tiempo después. Fernando Ampuero da cuenta de otro suceso difícil por la que pasó nuestro narrador:
La atmosfera que se respira en sus textos es de una Lima conflictiva donde la tensión va creciendo a cada minuto. Los personajes desintegrados familiarmente simbolizan la desesperanza, la marginalidad, frustración, soledad, la constante ironía hace de los personajes emblemas de los seres de carne y hueso, la vida diaria de los personajes se circunscribe en los límites de la periferia concreta y simbólica. Sus cuentos reflejan al Perú de los años 50 y 60, cada historia particular y en apariencia aislada se universaliza gracias a los grandes temas subyacentes: la soledad, el desarraigo, la frustración, marginalidad. Hay un tratar de saber quiénes somos, y el porqué de las cosas. Por eso el desenlace de cada historia riberyana es desconcertante por que los personajes sencillamente no terminan yéndose con la suya sino es un darse cuenta de haber sido víctima de los caprichos del destino.
Julio Ramón Ribeyro pasó la mayor parte de su vida en Europa. La distancia solidificó su interés por el Perú, por esta razón la mayoría de sus textos tienen como escenario su país natal, y el interés por el suelo patrio se evidencia en libros como Crónica de San Gabriel (1960), Silvio en el rosedal (1976). En sus más de 87 cuentos (cuentos completos, Alfaguara, 1996) el lector puede conocer un poco más esa Lima cambiante y conflictiva.
Ribeyro plasma una literatura personal, no trata de describir la sociedad sino de dar cuenta de una realidad, su literatura se fundamenta en un contexto vital y cotidiano. En su registro personal no se puede decir que tenga una influencia directa y aplastante de ciertos autores, en él se puede hablar más que todo de admiración de autores del siglo XIX como Edgar Allan Poe, Antón Chéjov y Guy de Maupassant de quien tradujo un brillante libro.
Ribeyro se impone de esa manera como uno de los autores de estilo personal explorando y robusteciendo la narrativa de América Latina.
5.- LA AMISTAD INCONCLUSA:
Paris fue escenario donde tanto poetas con narradores llegaban a confluir, llevados por el misterio y el hechizo, La Ciudad Luz se había convertido en un enclave romántico donde se podía desarrollar mal que bien, proyectos literarios. Es así como en 1958 Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro coinciden en la capital francesa; al respecto Vargas Llosa en su libro de memorias “El pez en el agua” se refiere a Ribeyro con admiración “todos lo comentábamos con respeto”.
Posteriormente gracias a la intervención de Mario y Luis Loayza Ribeyro se integra a la agencia de noticas France Presse. Sin embargo, esta amistad se verá quebrantada por asuntos políticos que venían del gobierno militar. Mario Vargas Llosa se ha referido a Ribeyro con durísimas palabras calificándolo de convenido político sólo para seguir conservando un puesto burocrático. Tras este infeliz impase devino un largo silencio como signo de ruptura ante todo tipo de amistad. Sin embargo Ribeyro tuvo otros amigos como el talentoso Alfredo Bryce Echenique con quien compartió una sincera amistad hasta el final de sus días.
Si hablamos de premios literarios y nos regimos a la verdad de las mentiras pareciera que en esta lluvia de premios y trofeos lo ganan autores que a veces menos lo merecen. Ribeyro a través de su larga trayectoria y su estilo personal ha ganado un premio que muy pocos escritores lo detentan y esa es de la admiración y constante lectura y relectura de jóvenes de todas las generaciones que se van renovando de manera continua, es admirable ver como los jóvenes se acercan a él con placer y admiración. En su haber también obtuvo premios tales como:
Premio Nacional de Novela (1960), Premio de Novela del Diario Expreso (1963), Premio Nacional de Literatura (1983), Premio Nacional de Cultura (1993), Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1994).
El universo creado por Ribeyro es complejo y diverso, reina el desarraigoy la marginalidad. Los personajes están supeditados por una voluntad superior, es decir son víctimas del sistema. Este realismo urbano refleja los sucesos sociales e históricos por la que está atravesando el Perú. Cada historia es particular, relata una realidad compleja, las disputas y fricciones que tienen como denominador común la discriminación, el racismo. Los personajes se ven envueltos en constantes conflictos, la segregación y, el fracaso están directamente ligados a lo económico y social.
Uno de los placeres indesligables al de la escritura fue el placer de fumar, todos sus actos se relacionaban y confundían con este vicio cada vez más creciente y necesario, se volvió tan esclavo de su gran poder que no podía realizar ningún acto sin esa “vital” presencia.
Impulsado por este poder absoluto Ribeyro escribió uno de los cuentos más hermosos y desgarradores acerca de este tema, este texto no podía ser mejor titulado “Solo para fumadores”. En este extraordinario trabajo Ribeyro nos cuenta todo ese proceso esclavizante pero placentero, nos cuenta sus primer encuentro con el cigarro hasta sus penosas y angustiantes operaciones, nos relata de los incontables cigarrillos que fumó según su situación económica, por sus manos se hizo humo cientos de marcas tales como cigarrillos de tropa, derby, chesterfield, incas, lucky, bisonte, gauloises, gitanes, players británico, pall mal, camel, dunhill y los famosos malbores palabra con la que componía y formaba otras palabras.
Ribeyro aguijoneado por esta necesidad se vio obligado a mendigar cigarros, pedir fiado, trabajar para el cigarro, caminar por la calle mirando el piso con la esperanza de encontrar un cigarro a medio fumar, todo ello y más hasta ser empujado a lo peor de todo vicio: desprenderse de los objetos más amados como un acto de fe que obliga a la adoración total y absoluta, en el texto en mención relata lo siguiente:
En 1973 Ribeyro por fin se percata de su mortalidad, después de un exhaustivo examen médico la conclusión es irrefutable: se le detecta cáncer el cual será su sombra hasta el final de sus días.
Sabía que este vicio le iba a causar la muerte; sin embargo, continuó escribiendo y fumando por más que el doctor Dupont le mostrara su cuchillo como señal de lo inevitable, la muerte se lo llevó por el pulmón el cuatro de diciembre de 1994, pero se fue tranquilo dejándonos a nosotros, siempre inconformes de este mundo real, un legado de historia y perseverancia.
Mientras escribo este texto mes es imposible encender uno de los siempre dulzones Lucky y mientras olisqueo su empaque miro a través del círculo rojo la imagen de Ribeyro y entre la soledad y el recuerdo me digo no has muerto maestro, en cada lectura y relectura de tus cuentos vuelves a la vida con más energía que nunca así como cuando tecleabas tus primeros cuentos.
- "La tentación del fracaso", diario personal (1950-1978) Editorial Seix Barral, Barcelona, 2003.





















































